domingo, 23 de marzo de 2014

LOS APEGOS Y LA SALUD



LOS APEGOS Y LA SALUD


“Apegarse a una cosa, a una persona, al poseer,  al sufrimiento,            a la envidia, al miedo.....etc, es lo mismo  que pretender “comer”  con la boca de otra persona o hablar, copiando las mismas palabras de un gran orador, porque somos seres únicos e irrepetibles, no existiendo copias exactas en todo el Universo entero”
Programa en directo, MAS ALLA DE LA TIERRA "Radio Sants-Monjuic (FM 102.5)"    con la Sección de "SALUD Y VIDA" dirigido por Emilio Tolosa.

El Apego es una Adicción o una Droga
Depender de la persona que se ama, o depender de la adicción del poseer, es una manera de atraparse en vida. Cuando el apego esta presente, el entregarse, mas que un acto de amor desinteresado y generoso, es una forma de “enganche” o un deseo guiado por el miedo, o el temor, con el fin de poseer los valores de otras personas, que nada tienen que ver contigo. Bajo el disfraz del amor, la persona apegada, al mínimo desliz, comienza a sufrir lentamente hasta convertirse en un “espejo” de la persona con la que se manifiesta su apego. Si la persona siente pasión por algo o por alguien, antes o después sentirá adicción hacia esa persona o cosa determinada.
El Desapego no es indiferencia
Amor y Apego no siempre deben ir de la mano. Lo hemos entremezclado hasta tal punto, que ya confundimos el uno con el otro. Equivocadamente, entendemos el desapego como dureza de corazón, y eso no es correcto. El desapego no es desamor, sino una manera sana y diferente de relacionarse, cuyas premisas son: independencia, libertad y no posesividad. La persona no apegada o emancipada, es capaz de controlar sus temores y no considera que deba destruir la propia identidad en nombre del amor, pero tampoco, el propiciar el egoísmo y la deshonestidad.
 Desapegarse no significa salir corriendo a buscar un sustituto afectivo o volverse un ser carente de toda ética. La palabra libertad nos asusta y por eso la censuramos.
 Declararse afectivamente libre, compartiendo  afecto sin opresión, es como el distanciarse de lo perjudicial, permitiendo el contacto con la ternura de quien le acompaña. El individuo que decide romper con la adicción al apego, entiende que desligarse no es fomentar la frialdad afectiva, porque la relación interpersonal nos hace humanos. No podemos vivir sin amor, pero si podemos amar sin esclavizarnos. “Una cosa es defender el lazo afectivo y otra muy distinta ahorcarse con el”.  

El Apego desgasta y enferma
Otra de las características del apego es el deterioro energético. Por un lado, el sujeto apegado hace un despliegue impresionante de recursos de su energía interna. Los activo-dependientes pueden volverse celosos, tener ataques de ira, desarrollar patrones obsesivos de comportamiento, agredir físicamente y moralmente y, estos comportamientos, tienden a ser sumisos o dóciles, para intentar ser agradables y evitar el abandono, así como, el despilfarro energético consumido, no es por exceso, sino por defecto. Con el tiempo, esta actitud se va convirtiendo en fanatismo y devoción: “No puedo vivir sin mi, sin mi hijo, mi pareja, mi gato, mi coche...etc. Esta forma de comportarse ha creado una profunda dependencia. El apego enferma, incapacita, elimina nobles criterios, degrada y somete, deprime, genera estrés, asusta, cansa, desgasta y, finalmente, te reconduce hacia la enfermedad.
El Esquema Central de todo Apego                                  es la Inmadurez Emocional.
La inmadurez emocional implica una perspectiva ingenua e intolerante ante ciertas situaciones de la vida, generalmente incómodas y opresoras. Una persona que no haya desarrollado la madurez o la inteligencia emocional adecuada, tendrá dificultades para gestionar el sufrimiento, la frustración y la incertidumbre. Dicho de otra manera, algunas personas frenan su crecimiento emocional por medio de los apegos y los deseos incontrolados.
Los Apegos tienen la fuerza de anular la conciencia y la personalidad. Te conducen a vivir en una vida que no es la tuya, pero si, viviendo fuera de tu propia conciencia de ser, sientes vacío, vives sin ser tu el que vives. Si los demás sufren, tu sufres, aunque tu te encuentres muy lejos de ese sufrimiento. Sufres por el hecho de ver que sufren los demás y, yo creo, que eso no tiene sentido. Estar apegado al sufrimiento, al dolor, a la posesión, .... etc. ¿Sirve para algo? ¿Te ayuda para encontrarte mejor? ¿Ayudas para que los demás se encuentren bien?

Aquí comienza tu propósito y el problema, porque si algo “te gusta”,  tu actitud va dirigida a “poseerlo, quererlo o desearlo”. Del mismo modo, “si algo no te gusta”, sientes el deseo de “no quererlo”. Si nos gusta algo, lo deseamos y si no lo podemos tener, sufrimos. Si deseamos algo, lo compramos y luego, cuando no nos dice nada, creamos el  desaliento de haber cometido una tontería y sentimos la decepción, lo que nos conduce al sufrimiento. Nuestro sufrimiento parece provenir del objeto de nuestro deseo o de nuestra aversión, pero no es así. Sufrimos porque la mente se divide en objeto y sujeto y, se imbuye en la idea de querer o no querer algo.
Nuestras emociones y deseos nos lanzan de un extremo a otro: de la euforia a la depresión, de buenas experiencias a malas experiencias, de la felicidad a la tristeza. Tenemos esperanza porque estamos apegados a algo que deseamos. Tenemos miedo porque sentimos aversión hacia algo que no deseamos. Necesitamos detener los vaivenes del péndulo emocional, para que podamos encontrar un punto de equilibrio.
En el caso del apego, comience por examinar a qué es a lo que está apegado. Es posible que se piense que, si llega a ser famoso será feliz. Pero puede que su fama despierte los celos en alguien y que este alguien trate de hacerle daño. Aquello para lo que trabajó tan duramente, podría tornarse en la causa de un sufrimiento aún mayor. O bien, puede ser que trabajes para llegar a ser rico, pensando que eso le traerá felicidad y, cuando tienes el dinero no sabes que hacer con él. La fuente de nuestro sufrimiento no es la pérdida de la riqueza en si misma, sino más bien nuestro apego a la posesión.
Si contemplamos con profundidad, la paciencia y la compasión, surgirán dentro de nosotros el “no deseo”, porque no nos aferraremos a la idea de aparentar la verdad de nuestra experiencia y la mente se volverá más flexible. Si nos damos cuenta de que este cuerpo, algún día será enterrado, nos regocijaremos en cada momento disponible, en vez de sentirnos desorientados o de hacer infelices a los demás.
El deseo y el apego no desaparecerán de la noche a la mañana, pero el deseo se torna menor cuando reemplazamos nuestro anhelo mundano, por la aspiración de hacer todo lo que nos sea posible, para ayudar a todos los seres humanos, a encontrar una alegría común e inalterable. Con el tiempo, a medida que se va madurando nuestra práctica de la meditación, podemos probar, desde el espacio de la contemplación, un sistema diferente al que ocupábamos cuando usamos el pensamiento para cambiar el devenir de lo deseado.
Imagínese a un niño y a un adulto, que están en la playa construyendo un castillo de arena. El adulto no piensa que el castillo de arena es permanente o real y no está apegado a él. Si viene una ola y se lo lleva o si llegan unos niños y lo rompen de un puntapié, el adulto no sufre. Pero el niño sí que ha comenzado a pensar en el castillo como algo real, que durará para siempre y sufre en esa misma proporción cuando se destruye.
Otro comportamiento que hay que soltar es, el apego a que las cosas salgan como uno quiere. Cuando uno comprende la impermanencia, no importa mucho si las cosas se encaminan hacia donde usted quiere, o no. Si es así, bien,  si no es así, igualmente de bien. Cuando usted practica de este modo, su mente desarrollará lentamente un equilibrio mayor. No se disparará hacia uno y otro lado dependiendo de si obtiene o no, lo que desea.
Necesitamos comprender que, más tarde o más temprano, el apego egoísta nos creará problemas. Si estás apegado a tus propias necesidades y deseos, cuando un acto sencillo resulte mal, le va a parecer gigantesco. Se va a enfocar en el, desde la mañana hasta la noche, exagerando el problema. Después del examen bajo el microscopio de su constante atención, el ruido de una taza de té al quebrarse, le sonará como el Gran Cañón.
¡Aprende a vivir “Tu contigo”!. “Se tu mismo”. ¡No necesitas vivir la vida de nadie, porque con la tuya, te sobra y te basta!. 
El Compartir, no tiene nada que ver con los apegos. Cuando uno está lleno de Amor y Alegría, comprendiendo que DANDO, RECIBES, esta forma de vivir y Compartir, no se puede identificar con el apego, porque el Compartir lo que eres es un Valor, sin embargo, el apego es semejante al Aparentar ser, lo que no eres.
El apego y el deseo, te reconducen al insomnio, al estrés, a la ansiedad... etc y, antes y después, te aproximará hacia la enfermedad.

¡Consulta con tu almohada donde quieres permanecer, en la Apariencia o en la Autenticidad, pero ten presente, que solamente tu, eres la persona que ha de responder y decidir en que lugar quieres estar, porque tu tienes el poder de Elegir,  es tu actitud y es tu determinación.!
Los apegos y los deseos te atrapan, porque no se sostienen en la Realidad de las cosas, sin embargo, cuando actúas en Conciencia serena, cada día que pasa, te encontrarás mejor y disfrutará de la vida. Vivir “DESAPEGADO” es una de las cualidades o virtudes mas hermosas que cualquier persona puede experimentar, porque se centra en la libertad de elegir, aquello que te ayudará a lograr tu Propósito, con Alegría, Bondad, Agradecimiento y Gozo. 
Como hemos expresado en muchas ocasiones:
¡Qué mala es la Ignorancia!.
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Programa en Audio  "MAS ALLA DE LA TERRA", 
Radio Sants-Monjuic, en la Sección de "Salud y Vida", 
presentado por Emilio Tolosa
"LOS APEGOS Y LA SALUD"

Como ya sabéis, hace dos años publiqué el Libro:
- “IMPLANTANDO RAÍCES DE BIEN”. Este libro ha dado pie, a seguir ampliando el “Mensaje”. Después del tiempo transcurrido, se me ha despertado la Conciencia, para seguir ampliando el Conocimiento y ofrecerlo como Testimonio de vida.
Próximamente, en el Transcurso del mes de Abril, aparecerá mi Segundo Libro, con el Título de:
- “CRECER EN LOS VALORES DEL ALMA” y espero, seguir ofreciendo la proyección del Conocimiento sobre “Salud y Vida”, lo mismo que se expresó en mi primer libro.
Mi intención es, “Crear una Trilogía de vida”, completamente entrelazada, unida o fusionada, para completar el Proyecto que me hice hace unos cuantos años.

Si la vida me ofrece el tiempo adecuado, completaré la Trilogía con un Tercer Libro, el cual llevará por Título:  
- “EL CAMINO DE LA SALUD, EL BIENESTAR Y LA ALEGRÍA DE VIVIR”                                     (Libro en Proyecto).
La TRILOGIA:   “Implantando Raíces de Bien”,  para   “Crecer en los Valores del Alma”,   y lograr “El Camino de la Salud, el Bienestar y la Alegría de Vivir”. 
(Tres libros testimoniales en base al Conocimiento y la Experiencia personal, vivida desde el “Filo de la Navaja”, entre la vida y la muerte, y la gran oportunidad que me ha dado la vida para “Renacer” de nuevo, comprendiendo el sentido que tiene el vivir en la Salud, la Alegría, la Bondad y el Amor).

GRACIAS por permanecer en el Grupo de “SALUD Y VIDA”, para Expandir el Conocimiento y la Experiencia, después de llenar de “Vida”, la práctica del Conocimiento compartido y poder ayudar a las personas integradas en tu vida, a Crecer y Evolucionar, en Conciencia serena, ganando Calidad de vida, tanto física, como mental y emocional.


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