sábado, 15 de junio de 2013

¡LA BONDAD SIN EL PORQUÉ!



¡LA BONDAD SIN EL PORQUÉ!

(Lo más hermoso de una persona es,
SER UNA BUENA PERSONA)

No, la Bondad no necesita ningún por qué, ningún argumento que lo justifique.

La Bondad, respeta, compadece, comparte, ofrece y cuida. Sé una Buena Persona y hazlo por tu bien y por el bien de todos los seres humanos, pero no lo hagas porque esté escrito, dicho o mandado, sino porque es tu forma de ser y sale de tus propias entrañas. Hazlo y vivirás en la Alegría de Vivir.

Si quieres ser bueno para no ir al infierno o para ir al cielo, por evitar censuras o para obtener aplausos, tal vez llegarás a vivir tranquilo, sin miedo fundado al infierno, o con esperanza razonable del cielo, pero no alcanzarás la Paz verdadera, más allá del temor y la esperanza. Claro que el temor y la esperanza nos mueven a todos, y por eso mismo, no somos mejores de lo que somos. Pero si podemos serlo.

Hemos de comprender y sentir que, tanto el “cielo” como el “infierno”, lo tenemos todos, delante de nosotros mismos, cada día que abrimos los ojos al levantarnos. 

Vive el día, de tal forma, que dé sentido a lo que haces, que disfrutes con lo que haces y que te llene lo que haces, ofreciendo un verdadero día a la Vida que nació cuando amaneció el Sol.

El “cielo” tiene sentido cuando “vives vivo”, cuando vives en “la infinita Conciencia de la Vida”, cuando el día que has vivido, lo has disfrutado intensamente, desde la Bondad y el Amor.

El “infierno”, esta palabra tan triste y dolorosa que, a veces me pregunto, quien la habrá inventado, lo mejor que podríamos hacer con ella, es “borrarla” de nuestro “alfabeto mental”.

Si desde el momento que abres los ojos, hasta que los cierras, al irte a dormir, has vivido todo el día, inmerso en el sufrimiento, el odio, el miedo, la avaricia, la ira o el rencor, ¿Crees que irás al “infierno” cuando mueras?. ¿No has vivido ese día, de tal manera, que te falta hasta el aire para respirar?. No esperes tanto tiempo para ir al “cielo” o al “infierno”. Estas dos percepciones, las puedes vivir en el día a día. Solamente has de elegir un camino u otro y, a través de esta elección, cuando nuevamente te vayas a dormir, sentirás que, durante el día vivido, has permanecido en uno u otro camino. ¡Tu ahora, tienes la última palabra!

Si quieres ser bueno, porque así te lo enseñaron, no te bastará. Hicieron muy bien los que así te enseñaron, pero tu bondad última, no depende de que te lo enseñaran. Claro que no podríamos ser buenos, si nadie nos educara, pero no lo seremos porque nos hayan educado. La enseñanza es una condición de la Bondad, no es su razón de ser.

Oigo a menudo, a hombres de Iglesia, que el mundo de hoy es tan malo, por todos los acontecimientos que ocurren a diario, tanto de la política, de la economía, de los mercados o de las religiones. Pero ¿acaso el mundo de hoy es peor que el de ayer, cuando reyes y caudillos, hacían la guerra u organizaban cruzadas o sostenían la Inquisición o conquistaban tierras o explotaban esclavos o sostenían dictaduras, en nombre de Dios y de la verdadera religión?. ¿Acaso entre quienes no creen en el “dios” que imaginamos y predicamos, hay menos respeto, solidaridad y ternura, o hay más injusticia, codicia, orgullo, fraude y violencia de todo género, que entre quienes dicen creer en Dios?.

El pasado y el presente demuestran que no es así. Y la parábola del buen samaritano y otras enseñanzas, también enseñan que no es así. Jesús puso a un “pagano” como modelo de bondad. Y le dijo al creyente: “Ve y haz tú lo mismo que este pagano de Samaria”.

No hay más bondad donde hay más fe en Dios. Más bien, donde hay Bondad y Amor, allí hay verdadera fe en Dios, sea religiosa o no.

Pero ¿qué quiero decir cuando digo Dios?. Digo la Mirada y la Ternura, el Misterio supremo de bondad creadora, como es la Energía de la Vida y no depende de ninguna religión, por reveladora que diga ser. Allí donde hay Bondad y Amor, allí está el Dios que no se ve, pero permanece. Y todo gime buscando esa presencia y esa bondad, más allá de toda forma, concepto o deseo. Se encuentra mucho más allá de toda creencia.

Mencio (s. IV a. C.), segundo gran sabio chino después de Confucio, no creía en lo que la mayoría de la gente entiende aún, por “Dios”, pero creía profundamente que la Bondad y el Amor, son la verdadera naturaleza de todo ser humano.

Y lo ilustraba con un ejemplo muy sencillo: “Cualquiera que vea a un niño caer a un pozo, corre a salvarlo, y no lo hace por vergüenza o por interés, sino por un impulso interior que todos llevamos dentro”.  ¡Qué hermoso testimonio!. Un ser bueno, veía a la multitud hambrienta o al leproso despreciado, y se le conmovían las entrañas. ¡Eso es ser una Buena Persona!.

Si buscas fuera y razones para ser bueno, es lo mismo que si buscas el agua fuera de la fuente.

En tus entrañas llevas la fuente, y es la misma agua que llevamos todos los seres vivos.

Sí, tendrás que aprender el camino a la fuente, a tu propia fuente, que es la de todos, pero cuando llegues, bastará que la dejes fluir, sin ninguna razón ni razonamiento.

Deja simplemente que fluya de dentro. Deja que te inspire. Deja que te lleve a ser lo que verdaderamente eres.

La rosa, siendo tal como es, florece sin ningún porqué, solamente florece. 

El hombre que no eleva su espíritu, por encima de sí mismo, no es digno de vivir su condición de hombre. El objeto único del Amor, ignoro lo que es, y no lo cuestiono, sencillamente intento vivirlo, en el día a día. En el ayer y en el mañana, no puedes actuar. Solamente puedes actuar en el momento presente. Amar ayer o amar mañana, no tiene sentido, porque está fuera de toda realidad.

Si eres una Buena Persona y estás lleno de la Energía de la Vida, te encontrarás en lo más elevado.




Si estás lleno dentro de ti, podrás dar todo lo que hay en ti, pero si solo hay palabras, sin ser, y permaneces vacío, lo que ofrezcas de ti, no dará ningún fruto.  

Sin embargo, si eres como un depósito de agua, y quieres ofrecer al mundo de esa agua, primeramente tendrás que limpiar el depósito, luego buscarás la mejor agua y llenarás el depósito con agua pura. Colocarás en el depósito un grifo y, cuando alguien necesite beber de tu agua, solamente tendrás que abrir el grifo y brotaré esa maravillosa agua, para calmar la sed de aquella o aquellas personas que estén sedientas.

LO SIENTO.  PERDONAME.  GRACIAS.  TE AMO.
Ho’oponopono

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